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- Una banca privada siempre pertenece o representa a un banco o a una compañía de corretaje tradicional.
Nosotros en cambio, somos 100% independientes.
- Una banca privada condiciona a sus clientes a utilizar dichas entidades financieras.
A diferencia de ellos, sugerimos utilizar sólo aquellos custodios que estamos convencidos son los mejores para nuestros clientes. En lo posible propiciamos los del tipo discount-brokers, dado que son tan sólidos como las entidades tradicionales pero con la ventaja de que no poseen vendedores a través de los cuales hace falta pasar para acceder a cualquier inversión financiera; ésto se traduce en increíbles ahorros de costos y comisiones para el cliente.
- Absolutamente TODOS los productos financieros o instrumentos de inversión que el personal de una banca privada recomienda a sus clientes, les genera ingresos por comisiones.
En el extremo opuesto, obtenemos nuestros ingresos exclusivamente de los honorarios de administración que nos pagan los clientes en forma directa; cualquier bonificación que nos es ofrecida por brokers tradicionales, en el caso en que nos vemos obligados a operar por intermedio de éstos en lugar de discount-brokers, es re-dirigida automáticamente a nuestros clientes.
- Una banca privada invierte el dinero de sus clientes en productos ya estructurados que son administrados por terceros (fondos de inversión, hedge funds, seguros de vida con capitalización, u otros similares). La ventaja para la banca privada es que le permite poner en “piloto automático” la administración de los fondos con el consecuente ahorro de tiempo y al mismo tiempo cobrar las interesantes comisiones que paga este tipo de producto. Obviamente todo esto va en perjuicio de los intereses del cliente.
En nuestro caso, salvo los fondos money markets que se utilizan para invertir las posiciones transitorias en efectivo, todas las colocaciones que realizamos en las cuentas de nuestros clientes son directamente en títulos de cotización pública. Contamos con la economía de escala y el equipo de administración necesarios para obviar subcontratar servicios de terceros, evitándole al cliente gastos innecesarios.
- Para acelerar y estandarizar la atención, las bancas privadas enseñan a sus ejecutivos de cuentas a catalogar a los clientes en alguno de los siguientes perfiles: conservadores, moderados o agresivos; como consecuencia, la cantidad y combinación de productos que tienen los clientes de cada grupo, resultan absolutamente idénticos entre sí.
Para nosotros, por definición, ningún cliente puede tener una cartera igual a la de otro, dado que las características de cada uno pueden ser radicalmente diferentes a las de todos los demás (necesidades de liquidez, estructura familiar, situación impositiva, actividad laboral y/o comercial, composición patrimonial, país de residencia y muchos otros aspectos que deben tenerse en cuenta). Esto conlleva a que indefectiblemente cada cliente requiera de un servicio, soluciones y seguimiento a medida.
- El grado de atención personalizada que ofrece una banca privada dependerá del monto de dinero que tiene el cliente. Si es menor a u$s1MM, es atendido desde un call center. Si tiene entre u$s1MM y u$s5MM, logra que lo atienda un grupo de banqueros privados, aunque aún no es suficiente para que lo atienda siempre el mismo. A esto último sí puede acceder si tiene más de u$s5MM.
En nuestro caso, brindamos exactamente la misma calidad de servicio a todos los clientes, sin importar el volumen de la cartera administrada. Y debido a que lleva el mismo tiempo y esfuerzo atender a un cliente que tenga u$s250.000 que a otro que tenga u$s7MM, nuestro esquema de honorarios de administración resulta proporcionalmente menor cuánto mayor es volumen de la cartera del cliente.
- La banca privada ama a los clientes que hacen muchas transacciones y en forma agresiva en los mercados de acciones; obviamente se debe a las comisiones que genera por cada compra y venta.
Teniendo en cuenta que ya está más que demostrado que quienes tratan de ganarle a los mercados de acciones lamentablemente siempre terminan perdiendo, peor aún cuando se tienen en cuenta las comisiones de intermediación, preferimos que el cliente con este perfil arriesgado, sea él mismo el responsable de “jugar” o “apostar” con esta parte de su cartera; nosotros nos limitamos a abrirle una cuenta separada en un discount-broker para que opere libremente y al menor costo posible (a menos de u$s10 por operación). Mientras tanto, nos encargamos de cuidarle la parte seria de su dinero.
- Si genera comisiones, la banca privada le da la bienvenida a cualquier operación que quiera hacer el cliente; y cuanto más exótica mejor.
En FDI no estamos de acuerdo con el “suicidio financiero asistido”, que además podría ser considerado una mala-praxis de nuestra parte. Siempre decimos que el cliente también nos paga para decirle que NO cuando corresponda, y no para simplemente practicar el “si-sismo” (aceptar todo lo que nos pide).
- Las bancas privadas tienen por detrás generalmente tres o más estructuras (departamentos o divisiones) o intermediarios innecesarios que a su vez cobran sus propias comisiones, en todos los casos costeadas por el cliente.
En FDI nos especializamos en anular tales intermediarios, y dado que contamos con un poderoso back-office y con la economía de escala suficiente, accedemos a cualquier instrumento o servicio financiero en forma directa y al menor costo posible.
- La comisión del 1% promedio (como mínimo) que gana una banca privada por cada operación de compra y/o venta de acciones, bonos y/o fondos de inversión (con un costo para la banca privada de no más de u$s12 por operación y que no insume más de cinco minutos de dedicación), es igual al monto de honorarios que nosotros ganamos en un año y cuatro meses de trabajo.
- Los clientes de banca privada generalmente se quejan por los reiterados cambios en el personal que los atiende. Y cuando intentan ser leales a un asesor siguiéndolo a la institución financiera a donde irá a trabajar o con la cual acaba de firmar un acuerdo comercial, finalmente terminan desistiendo debido a los constantes cambios.
En nuestro caso, la rotación de personal es un lujo que no nos permitimos. La selección de los miembros de nuestro equipo es exhaustiva y rigurosa. Los mismos son compensados con un salario fijo más incentivos, pero nunca bajo un esquema de comisiones.
Respecto de las instituciones financieras que recomendamos utilizar como custodios, sí podríamos sugerirle salir de alguna si hay algo que no nos convence, pero jamás lo estimularemos a ir a otra que vaya en contra de sus propios beneficios.
En definitiva, hay muchos otros temas y prácticas que nos diferencian radicalmente de una banca privada tradicional, con lo cual sería más corto y práctico mencionar lo único que nos emparenta; que trabajamos en el rubro de servicios financieros.
Pero como resumen de todo lo arriba descripto, a diferencia de cualquier banca privada, no tenemos conflictos de interés con nuestros clientes.
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